Mateo 8 : 2 – 3

“Y he aquí un leproso vino, y se prosternó ante él, diciendo: Señor, si quieres, Tú puedes limpiarme. “Entonces Jesús extendió la mano y lo tocó, diciendo: “Quiero”, se limpió. Y al instante su lepra desapareció”

Este es uno de los mayores obstáculos que hemos hallado a lo largo del mundo, que los cristianos creen que Dios puede, pero no están seguros de que Él quiera.

El leproso que se acercó a Jesús para ser sanado, dijo, “Señor, si quieres, Tú puedes limpiarme.” El leproso no dudó del poder de Jesús para sanarlo, pero no estaba seguro si Jesús estaba dispuesto a hacerlo. En otras palabras, él creía en la omnipotencia de Dios, pero no estaba seguro de si el corazón de Dios era de amor y favor inmerecido hacia él.

La lepra es una enfermedad terrible y sus síntomas se describen en detalle en (Levítico 13:1-46). Este leproso creía que Jesús podía sanarlo, pero dudaba de su buena voluntad.. Jesús le mostró su voluntad de sanar, y ya que Él no hace acepción de personas, estableció un precedente para nosotros (Romanos 2:11). Este leproso sabía que Dios podía sanar pero no sabía si Dios quería. La Palabra de Dios es la voluntad de Dios, y revela que siempre es la voluntad de Dios sanar.

(Isaías 53:5), dice que “por su llaga fuimos nosotros sanados”, estaba hablando de la sanidad física de nuestros cuerpos. Jesús en la cruz, en su cuerpo y con su sangre proveyó tanto para la sanidad física, como también el perdón de los pecados.

En ninguna parte encontramos a Jesús negándose a sanar a nadie. A la luz de la declaración de Jesús que Él no podía hacer nada por sí mismo, pero lo único que veía hacer al Padre (Juan 5:19 y 8:28-29), y sus acciones, son evidencia suficiente de que siempre es la voluntad de Dios el sanar. Hay ciertas cosas que Jesús sufrió por nosotros que nosotros no debemos sufrir. Él dice Quiero.

Jesús murió por nuestros pecados para que no tuviéramos que pagar por ellos (Romanos 6:23)Jesús tomó nuestras enfermedades y dolencias para que podamos caminar en la sanidad (Mateo 8:17) y (1 Pedro 2:24)Jesús se hizo pobre para que nosotros, por medio de su pobreza, pudiéramos ser enriquecidos (2 Corintios. 8:9).

Por lo tanto, Si Dios es por nosotros, entonces nada podrá tener prevalecer en contra de nosotros. Por eso es tan importante la fe, porque si no sabemos estas verdades el enemigo se aprovecha de nuestra ignorancia y nos destruye a pesar de nosotros haber tenido la solución en nuestra boca, defendiéndonos con lo que Cristo hizo. por ende no ignoremos las maquinaciones del diablo.

El Señor ha hecho todo para que usted pueda caminar en lo que Él ha provisto. Permanezca en Él, conozca la verdad y la verdad lo hará libre (Juan 8:32). No lo posponga ni un minuto más. Declárese victorioso En Cristo. El dice Quiero. Aleluya!!

 (Mateo 8:3) nos dice que “Jesús extendió la mano y lo tocó, diciendo:« Quiero; se limpio. ‘”Jesús esta siempre dispuesto, siempre quiere. La mayor constancia que usted puede tener de la voluntad del sí, en las promesas de Dios, es la cruz de Cristo, ya que Él no fue allí por Él sino por usted, por nosotros, por el mundo entero, no es Jesucristo diciendo, no, a las promesas, es usted no creyendo su voluntad de hacerlas lo que hace que en su propia mente se aparte de la vida de Dios

Las promesas de Dios están en el Sí y en el Amén, Él ya dijo Si es usted el que debe decir Amén.

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