¿Por qué quieren abortar?

En el marco del debate para legalizar el aborto en Argentina, toda la atención está puesta en el derecho de las mujeres de decidir sobre su propio cuerpo, pero nadie habla sobre el derecho de esa vida no nacida.

Hoy en día, con una variedad de métodos anticonceptivos al alcance de la mano, si una mujer queda embarazada y reclama el derecho a abortar, debería ser por un descuido. También, en muchos casos, si bien al principio quería ser madre, luego simplemente “pierde las ganas” y pide interrumpir su gestación. Por otro lado, hay pocos casos en que el embarazo resulta de una violación, pero este definitivamente no es el eje del reclamo para legalizar abortos.

Esas mujeres que demuestran sus derechos –jóvenes, muy jóvenes, maduras, mayores– con pancartas, gritando, debatiendo de hecho, ¿realmente saben la esencia del asunto por el cual están reclamando? Están pidiendo que haya una ley que les permita tener el derecho de someterse a una intervención quirúrgica, que no es una simple inyección o un corte sencillo con un bisturí, sino que se trata de sacar con fuerza o rascar del útero un pedazo de carne que ya tiene los elementos para formarse en un humano.

El feto o un bebé casi maduro es una vida… ¿y su derecho?

El problema es que el feto no es meramente un pedazo de carne. En efecto, un feto sí, es una vida.

Es interesante explorar cómo la sabiduría oriental trata este tema. Según la Escuela Buda, cualquier materia tiene vida, y las distintas materias existen en diferentes capas del universo con la manifestación de esa capa. Aún más, cada ser humano ha venido del gran universo. Antes de nacer, ya están los elementos vivos, esperando la bajada del espíritu, para formar este ser en este espacio de la Tierra.

Por eso, la fecundación es un proceso milagroso. Para que se forme la vida es necesario que se fusionen dos células (una femenina y otra masculina). Nadie puede negar que estas son entidades vivas. Este proceso -escrito así- parece muy sencillo, pero en realidad no lo es. El cuerpo humano es extremadamente complejo. Ni los científicos de hoy pueden explicar qué constituye un cuerpo humano completo (tanto en la parte física como mental). Según la Escuela Buda, cuando algo está creado, aunque sea tan simple como una taza de cerámica, en otro espacio, se inserta una vida. Entonces un feto, con más razón, tiene vida. Por ende, cuando se aborta quirúrgicamente un feto, la acción es matar; matar a un ser humano.

Las leyes humanas no pueden representar las leyes de los Cielos, de la Creación. Aún más, si se necesitan normas legales para restringir ciertas acciones humanas, entonces significa que ya no hay “leyes del corazón” o normas morales para abstenerse de cometer actos que no son dignos aun de ser llamado “ser humano”, es decir, una persona con el poder de pensar y decidir por sí misma.

Hay gente que dice que en los espacios que rodean a las clínicas, hospitales o lugares donde se realizan abortos, flotan los espíritus de los bebés abortados, que no tienen a dónde ir; a ellos les faltan extremidades o tienen cuerpos incompletos, pero todos son pequeñas vidas. No tienen adonde ir porque el momento predestinado para morir aún no ha llegado. Fueron asesinados. Y cuando no es el tiempo para morir, este espíritu no tiene lugar adonde ir. El pecado de quienes llevaron a su muerte es enorme.

¿Acaso algún abogado quisiera representar a estas vidas matadas que no pueden expresar que quieren vivir y crecer para ser un humano? ¿Acaso se puede demandar a las madres por el derecho a vivir de los fetos?

Cuando el Estado legaliza el aborto…

En China, durante décadas, las mujeres –que ya tenían un hijo- fueron obligadas a someterse a abortos forzados -realizados por médicos estatales- bajo la ley denominada política de un solo hijo. Todo el mundo, incluso las mujeres liberales que reclaman hoy el derecho de decidir sobre abortar o no, deberían haber sentido los sufrimientos de esas mujeres chinas, calificando a esa ley de aborto obligatorio como –al menos- una barbaridad.

¿Acaso las mujeres chinas no querrían reclamar por su derecho de decidir ellas mismas sobre si abortar su bebé o no? Este hecho de que el Estado toma la decisión de cuántos hijos pueden tener las mujeres (y si es más que uno, tienen que abortar) es algo que debería dejar reflexionando a aquellos que reclaman por legalizar  el aborto. Siguiendo este camino, ¿es posible que un día el Estado pueda decidir por ley cuántos hijos puede tener una mujer (y todos los demás tienen que ser abortados)?

Los derechos de los profesionales médicos

El tercero aspecto es un asunto importante: los derechos de los profesionales médicos. Obama, en su mandato, implementó la ley que obligaba a los médicos a realizar abortos u operaciones de cambio de sexo, aunque esto fuera en contra de sus conciencias o creencias, y si los especialistas no cumplían dejaban de recibir fondos del Estado.

Cuando llegó Trump a la Casa Blanca, cambió esta ley. En enero de 2017, a pocos días de asumir su presidencia, para proteger los derechos de los médicos que no quieren ser forzados a realizar o ayudar en este tipo de prácticas, el actual mandatario estadounidense reinstaló nuevas medidas de objeción de conciencia que permiten que los profesionales médicos pueden negarse a realizar abortos o ayudar a que se lleven a cabo.

Lo que hizo Obama es un crimen, porque condenaba a estos médicos (que juraron salvar vidas) a cometer grandes pecados. Es una injusticia muy grande. ¿Dónde está el derecho de los profesionales médicos?

El negocio lucrativo de los bebés abortados

El nombre Cecile Richards, presidenta de la ONG estadounidense Planned Parenthood, probablemente no suene muy familiar para los sudamericanos. Ella dirigió la organización que ha realizado la mayor cantidad de abortos en todo el mundo, con dinero del Estado.

Richards también tenía planes para regular esta práctica en Latinoamérica, que sin lugar a dudas ayudaría a destruir la estructura de la familia tradicional que todavía existe en la región (o al menos, en general, la familia tradicional está valorada en la sociedad latinoamericana).

Fue una bendición y salvación de muchas vidas que Richards tuviera que renunciar a su cargo en febrero de este año cuando se revelaron grabaciones secretas que mostraban ventas de tejidos de fetos e incluso partes de cuerpos, desde las clínicas de Planned Parenthood. Estos crímenes ahora están en la mira de la justicia bajo la Administración Trump.

Este es el otro aspecto de la legalización de abortos: la venta de órganos, partes de cuerpos y tejidos (incluso para hacer alimentos). El escándalo con Pepsi Cola es solo un caso, entre tantas otras grandes empresas, que usa células embrionarias de bebés abortados para darle sabor a sus productos .

Obama incluso llegó a legalizar los abortos tardíos de bebés de hasta 9 meses. Esos abortos de fetos maduros o bebés debían ser extraídos a través de cesáreas, entonces muy posiblemente fueron sacados vivos, sin que las madres tuvieran conocimiento de ello ya que se encontraban bajo anestesia.

¿Qué hacen con estos bebés vivos? Hay historias de cosecha de órganos, de utilizarlos como “cobayos de experimentos” y -lo que se difunde en Internet- de usarlos para el adrenocromo. Esta última es una droga con efectos similares a los de la cocaína, que para conseguir su mejor y más pura forma, tiene que ser extraída de seres humanos vivos, los más jóvenes posibles, bajo el mayor terror posible (porque cuanto más terror se siente, más adrenalina libera el cuerpo humano).

En las grabaciones también se ve a una médica de una clínica de Planned Parenthood discutiendo los precios de las partes de los cuerpos, diciendo que hay una “demanda grande de cabezas”. De hecho, en Internet circula el valor de la glándula pineal. Con esta glándula que se encuentra en el cerebro, se hace una salsa para las pastas (llamada Walnut Sauce- salsa de nuez-) y se come.

Aun es noticia el canibalismo, que parece ser algo bastante común entre las élites.

En un restaurant de Washington DC, y no solo allí, sino en muchos otros lugares del mundo, se sirve carne humana. Hay un menú detallado y allí trabajan tres chefs con currículum destacados. El lugar solo abre sus puertas a miembros exclusivos: parte de la élite, famosos y VIP de la sociedad. La publicidad dice que solo se usa carne de jóvenes sanos. Sabemos que la carne de los animales más jóvenes, como una ternera o lechón, es más sabrosa y tierna. De igual forma, los jóvenes humanos tienen mejor carne. ¿Qué más tierno puede ser un bebé recién nacido? Para ser más macabro, es aun orgánico. Sin palabras.

Entonces, ¿se necesitaría también una ley para estipular y aclarar que los humanos no deben consumir humanos o que solo estaría permitido bajo ciertas condiciones (por ejemplo, se pueden consumir abortos)? ¿No comer humanos acaso no es una “ley del corazón” o una norma moral básica humana? ¡No deberíamos necesitar una ley civil para prohibir el consumo de carne humana (o permitirlo bajo ciertas condiciones)!

La solución para evitar abortos

Algunas de las tantas razones por las que las personas deciden abortar están en los puntos que lista Planned Parenthood para aquellos con los siguientes problemas:

– Quieren ser los mejores padres posibles para los hijos que ya tienen.

– No están preparados para ser padres.

– No es un buen momento en su vida para tener un bebé.

– Quieren terminar su educación, concentrarse en el trabajo o lograr otros objetivos antes de tener un bebé.

– Están en una relación con alguien con quien no quieren tener un bebé.

– Están en una relación abusiva o han sufrido una agresión sexual.

– Un embarazo puede ser malo para su salud.

– Simplemente no quieren ser padres.

La mejor alternativa para aquellas mujeres con estos problemas triviales listados, que están pensando en someterse a una intervención quirúrgica para abortar, es sencillamente tomar precauciones, algo que hoy es tan simple, con tantos métodos accesibles.

Por estas razones tan triviales listadas, ¿cuántas vidas fueron exterminadas como si fueran animales?

Los datos que exponen cuál sería el motivo real

Un dato de Planned Parenthood (PP): En los Estados Unidos, solo en 2014, se realizaron 323,999 abortos.

En 2015, la Federación Internacional de Planificación Familiar (IPPF, por sus siglas en inglés), la red internacional a la que pertenece PP, llevó a cabo 964.325 abortos alrededor del mundo.

La IPPF está activa en 168 países a través de sus asociaciones miembro y otros grupos de interés. Si bien estas organizaciones son en sí mismas independientes, en una u otra medida reciben orientación y financiamiento de IPPF. De hecho, esta organización invierte millones de dólares todos los años en sus afiliadas y otras organizaciones similares para promover el aborto en todo el mundo (IPPF reconoció que había proveído 16.8 millones de dólares en servicios relacionados con el aborto en los últimos 5 años).

Hay que investigar y reflexionar más ampliamente: ¿cuál es el propósito de promover con tanto esfuerzo y dinero (de impuestos, es decir de todos nosotros) que se realicen tantos abortos de bebés? Incluso tratando de instalar en la opinión pública la idea de que los abortos son positivos. Si todo este enorme movimiento es solo por las razones listadas arriba por Planned Parenthood, ¿resulta lógico? ¿Solo por eso es válido matar vidas?

Dado que las razones expuestas evidentemente no son válidas, se puede pensar que este enorme esfuerzo organizado internacionalmente, que pretende incluso alcanzar cifras aún más altas en todo el mundo, tiene un motivo ulterior. Obviamente algo o alguien quieren que los humanos pequen hasta el punto en que no haya salvación.

Es también un método eugenésico, al tiempo que se aprovechan bien estas vidas primero para otros propósitos (como satisfacer la demanda de órganos, para producir alimentos, para experimentos, etc.).

Quedamos aquí, porque ya es difícil siquiera imaginar tanto horror.

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 Categorías: Opinión

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