Un Hombre es sanado durante bautismo en las aguas y deja silla de ruedas

EE.UU.- Un hombre fue curado por un milagro de Dios después que fue bautizado en una iglesia en Louisville, Kentucky, de una enfermedad que lo mantuvo en una silla de ruedas por más de dos años.

Richard Daddona, de 60 años de edad, fue sanado de esclerosis lateral amiotrófica (ELA), que se caracteriza por el progresivo debilitamiento de los músculos y afecta las habilidades físicas.

Richard, fue diagnosticado con la enfermedad en octubre de 2016, después de pasar un año padeciendo contracciones constantes en todo el cuerpo. En enero de 2017, Richard empezó a usar una silla de ruedas para movilizarse. Su esposa, Nancie, se convirtió en su principal cuidadora. Él no podía sentarse, vestirse o bañarse solo.

Después del diagnóstico, Richard empezó a tener una serie de 12 sueños con predicaciones sobre las “aguas que sanan”. Con cada nuevo sueño, Richard lograba descifrar un versículo bíblico que estaba fijado en los 12 árboles que llevaban a la piscina. “Me despertaba para escribir el versículo y volvía a dormir”, dijo al medio AG News, viendo que los sueños se produjeron durante varios meses.

La pareja buscó a su pastor, Scott Brown, de la Asamblea de Dios Trinity Chapel, en Louisville. “Fue cuando empezamos a ver que había un tema claro y común. Un aspecto de ello era el bautismo en el agua“, relata Brown.

El versículo del penúltimo sueño era Hechos 22:16, que dice: “¿Y ahora, que está esperando? Levántese, sea bautizado y lave sus pecados, invocando su nombre. Richard nunca había sido bautizado.

En el culto bautismal, en septiembre de 2017, Richard compartió su testimonio, citando los sueños y los versículos que los acompañaban. Dos pastores tuvieron que sacarlo de su silla de ruedas para ser colocado en la piscina.

Cuando Richard se sentó en la piscina del bautismo, empezó a orar para que Dios lo sanara. “Yo sabía que iba a recibir la sanidad“, afirmó. “Yo estaba simplemente orando para que Dios me sanara en aquel momento”. ejerciendo fe, sobre un milagro que quería.

Después de salir del agua, Richard cuenta que empezó a sentir un ardor en sus manos que estaban deformadas, y luego en sus piernas. Él se levantó, agarró las manos de los pastores con la fuerza, de la que carecía unos instantes antes y salió de la bañera caminando.

Richard abrazó a su esposa, a sus dos hijos, a sus dos nueras y a sus tres nietos que estaban presentes en el bautismo. Toda la congregación se unió en lágrimas, aplausos, abrazos y expresiones de alabanza hacia Dios por la sanidad divina al instante.

“Simplemente me sorprendió. “Yo no podía hacer nada más que alabar a Dios“, recuerda Philip Lascoe, uno de los pastores que colaboró en el bautismo.

En vez de sentarse en la silla de ruedas que lo llevó a la iglesia, Richard salió empujando. Hoy camina y se mueve como si nunca hubiese tenido la enfermedad, con fuerza y ​​agilidad para hacer cualquier tarea cotidiana.

Toda esa experiencia me acercó a mi esposa y nos acercó más a Dios“, afirma Richard. “Nosotros sentimos que podemos depender totalmente de Él para cualquier cosa”.

Aleluya!

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